jueves, 1 de octubre de 2009

Para lograr desarrollo, hay que salir del cortoplacismo


Entrevista con Rosemary Thorp Economista de la Universidad deOxford,Inglaterra,y actual presidenta del Consejo de Oxfam-Gran Bretaña.

Rosemary Thorp lleva muchos años estudiando la economía y la historia del Perú.Vino por primera vez en 1966, y desde entonces sus visitas son periódicas, la más reciente, hace algunas semanas, para participar en un seminario de Aprodeh sobre derechos humanos y en el lanzamiento del programa "Derechos, inclusión y desarrollo" de Oxfam-GB y el Ministerio Británico para el Desarrollo Internacional, que se ejecuta en la sierra sur. La ocasión fue aprovechada por LRA para dialogar con la Dra. Thorp sobre su visión del Perú frente a los desafíos que plantean la descentralización del país y la globalización.Hace 37 años que recorre el Perú. ¿Cómo ve Ud. que ha cambiado el país?Como país, siempre me encanta; eso no cambia, eso es constante. La tragedia es que, en términos de progreso, se ve tan poco... Mi trabajo como historiadora abarca un período de la historia del Perú que se inicia en 1890, y creo que en todo este período hay cambios fuertes, hay mucho crecimiento, pero lo que me apena es que muy poco de este crecimiento llega a los pobres. Las desigualdades empeoran con el tiempo.Y por supuesto que he visto cambios; he venido con frecuencia en los 80 y los 90. Los años de violencia eran tiempos de desmoralización, de ansiedad y de sufrimiento; un período en el que el abuso contra los derechos humanos llegó a un nivel terrible. Estuve en el 92, que, me parece, fue el peor momento de desmoralización. En esos términos, veo ahora un cambio: es un país mucho más positivo, más tranquilo. Vine hace dos años, en los primeros días del gobierno de Toledo, y ahora, a mi regreso, no observo muchos cambios, aparte de que en lo psicológico hay mucho menos optimismo y se respira un ambiente de desengaño. ¡Qué pena! ¡Otra vez estamos en el ciclo peruano!
La minería no trae desarrollo
-¿Qué continuidades identifica?Mi visión desde la historia es que la economía peruana siempre se ha basado en los productos primarios; sobre todo en la minería. Observo una continuidad obvia: en los años 90 el Perú regresó a ser, otra vez, un exportador de productos primarios, particularmente minerales, sin aprender las lecciones de la historia.
- ¿Cuáles son esas lecciones?Para mí, en el largo plazo, la minería no ha traído desarrollo al Perú; puede traer crecimiento, en grandes cantidades, pero no desarrollo. Quiero decir: es muy, muy difícil conseguir que la minería no sea enclave y que no afecte en sentido perverso a la macroeconomía. Esto toca principalmente al tipo de cambio, porque en momentos de bonanza minera hay atraso cambiario, lo cual es un fuerte desincentivo a la diversificación productiva, a las otras exportaciones, a la agricultura y a la industria. En teoría, esa bonanza minera debería impulsar al resto del país, pero no es así a causa de los precios relativos que resultan del mismo modelo.Es, en otros sentidos, también difícil que la minería haga nexos con su contexto local; siempre fue difícil y ahora lo es más que nunca. En el pasado hubo un tipo de minería que dio, por lo menos, empleo y había sindicatos y toda una vida al interior de los campamentos mineros. Ahora, con las modernas y sofisticadas tecnologías, los puestos de trabajo se han reducido; hay poco empleo directo y los sindicatos casi han desaparecido.En principio, tendría que haber oportunidades para proveedores locales: transporte, implementos y otros servicios, pero hay impedimentos. Esto obedece en parte a la estructura del capital financiero internacional, porque las compañías suelen venir con lo que se denomina créditos "ligados", que obligan a que los insumos se compren afuera, en el país de origen del crédito.Además, con la tecnología moderna se requieren insumos de estándar muy alto y constante, y los pequeños productores, sin experiencia, no pueden llegar fácilmente a esos niveles. Por otro lado, la probabilidad de que ocurran conflictos con las comunidades rurales locales en cuyas tierras están los yacimientos mineros, es muy elevada. En la sociedad hay poca preparación para manejar estas situaciones.Por último, la necesidad de conseguir divisas en el corto plazo siempre es tal, que la mayoría de las compañías extranjeras entran con contratos que las benefician con pagos muy pequeños de impuestos, con lo cual se sacrifican ingresos fiscales a cambio de contar con divisas en el corto plazo. Por todas estas razones tenemos crecimiento, pero no desarrollo.
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