viernes, 26 de abril de 2013


Condoray: 50 años trabajando por el desarrollo integral de la mujer de Cañete

La Municipalidad de Cañete otorgará la Medalla Cívica de la ciudad al Centro de Formación Profesional para la Mujer Condoray, obra corporativa del Opus Dei, con motivo de cumplir su 50 aniversario. Esta distinción tendrá lugar en el marco de una Sesión Solemne el próximo 24 de mayo,  a la que asistirán autoridades locales y distintas organizaciones de mujeres.

El programa central de celebraciones también comprende una Misa de Acción de Gracias en el santuario Madre del Amor Hermoso el domingo 19 de mayo y el izamiento del Pabellón Nacional en la Plaza de Armas de Cañete, el 26 de mayo.

Condoray recibirá este reconocimiento por haber logrado el desarrollo integral y sostenido de 25 mil mujeres del valle de Cañete; la creación de fuentes de trabajo con la capacitación de más de 4 mil microempresarias y la inclusión social de 10 mil jóvenes de escasos recursos que se desempeñan como profesionales exitosas en distintas ciudades del país.

Desde su fundación, el 23 de mayo de 1963, no sólo se dedica a lograr el bienestar material de la mujer sino a promover las condiciones necesarias para que ella, haciendo uso responsable de su libertad, perfeccione todas sus aptitudes y capacidades y sea capaz de contribuir a la solución de los problemas de su comunidad. El objetivo que persigue es ofrecerle una educación integral que comprende todas las dimensiones de la persona, entre ellas las espirituales y morales.

Estamos convencidas de que no hay desarrollo sin educación. La clave para lograr una verdadera promoción de la mujer en estas tierras ha sido ofrecerle programas integrales, centrados en la educación”, dice Milagros Panta, Directora Ejecutiva de este Centro.

“La misión de Condoray consiste en desarrollar en las personas capacidades que les permiten convertirse en  agentes de desarrollo y salir de su entorno personal hacia los demás. Se fomenta en todas un afán de servir en sus hogares, en sus puestos de trabajo y donde se encuentren”, añade. 

Otras actividades previstas en el marco del 50 aniversario son: encuentro de ex alumnas el 2 de junio y el VII  concurso gastronómico “Sabores de Cañete 2013”, en el que se otorgará el premio “Teresa Izquierdo: talentos juveniles de la cocina peruana”. El jurado calificador estará integrado por reconocidos Chefs  como: Flavio Solórzano, James Berckemeyer, Rafael Piqueras, Mitsuharu Tsumura, José del Castillo, Jana Escudero, Nilo do Carmo, Dani Manrique, Elena Santos izquierdo, Jhonny Schuller, Nadia Abusada de Becerra, entre otros.

En el mes de septiembre tendrá lugar el seminario internacional: “Mujer: retos de desarrollo en el nuevo milenio” en el que se abordará entre otros temas: la mujer como agente de cambio en la sociedad,  la educación como vía de desarrollo e inclusión social y  la Familia como escuela de humanidad y ciudadanía. En el mes de noviembre se ha previsto el  “III Concurso Microempresaria Cefem” en el que las participantes  serán evaluadas por empresarios de prestigio de Lima y Suiza.   

Cefem: Mujeres que hacen empresa

Un aporte de Condoray ha sido fomentar la creación de microempresas, a través del Centro de Formación Empresarial para la Mujer (CEFEM), programa que se puso en marcha el 11 de junio de 2005. Desde sus inicios, 4,595 mujeres han participado en distintos cursos de capacitación, asesorías personalizadas y han creado sus propios negocios, mejorando así la calidad de vida de sus familias.

El Cefem ofrece servicios de desarrollo empresarial para crear una empresa o mejorar la competitividad de los negocios. Utiliza una moderna metodología de enseñanza que desarrolla habilidades empresariales e incorpora la experiencia práctica de las microempresarias. Todos los cursos incluyen programas de desarrollo personal y familiar que ayudan a las mujeres a realizar su trabajo con calidad y espíritu solidario.

Protagonistas de su propio desarrollo

Condoray también ha formado promotoras rurales, mujeres líderes que viven en las comunidades y reciben formación integral, que replican luego en  sus pueblos, con el objetivo de lograr mejoras educativas, familiares y sociales. La mujer que tradicionalmente no participaba en la vida de la comunidad, se ha convertido en protagonista de su propio desarrollo.

A lo largo de estos 50 años ha proporcionado programas educativos y refrigerios infantiles a 20,617  niños y ha logrado alfabetizar a 7,099 mujeres mediante una metodología innovadora. La experiencia de este programa se ha plasmado en una Cartilla de Alfabetización publicada en el 2003, que constituye un aporte al país y es única en su género.

Los programas de desarrollo rural que ha puesto en marcha son: promotoras rurales; mejoramiento de vivienda; refrigerios infantiles, Niño a niño; liderazgo y desarrollo comunal; cuidado del medio ambiente, Habilidades  productivas; Desarrollo personal y familiar y Voluntariado nacional e internacional.

Además, en su Instituto ofrece carreras técnicas para jóvenes, de tres años de duración: secretariado Ejecutivo, administración de Servicios de Hostelería y Contabilidad, que responden a la demanda de profesionales. Las alumnas reciben una atención personalizada y una exigente preparación profesional que les permite incorporarse con rapidez al  mundo laboral.

Condoray también  diseña  y ofrece Programas de responsabilidad social (RS) en función a las necesidades de las empresas tanto de la región como de otras ciudades del país, en los que aporta sus 50 años de experiencia en la formación integral de la mujer. Entre otros se pueden mencionar. Autogestión de proyectos comunales; talleres de desarrollo integral; cuidado del medio ambiente; fortalecimiento empresarial (creación de microempresas, consultoría de negocios, jóvenes emprendedores, capacitación en pastelería y procesamiento de frutas), liderazgo participativo y mujer líder.

Solidaridad internacional:

Más de 1,055 jóvenes de Canadá,  Inglaterra, Alemania, Irlanda, Francia, Bélgica, Austria, Irlanda, Italia, Suecia, Japón, Paraguay, Suiza, Chile, Singapur, Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos y España, han venido a  trabajar  en los poblados  de Cañete. Las universitarias realizan campañas médicas y odontológicas;  dan clases sobre nutrición, primeros auxilios, costura y  cocina. A través de canciones y obras teatrales enseñan  hábitos de higiene  y urbanidad. Los distintos grupos internacionales han financiado refrigerios infantiles, alimentos y  medicinas  básicas  para los más  necesitados.

Con la ayuda de muchos:

Desde una casa muy rústica en la calle Sepúlveda, cerca de la plaza de Armas de Cañete se escribieron las primeras páginas de la historia de Condoray. Se comenzó con una pequeña Escuela Hogar, donde se daban clases de artesanía, costura y cocina.
 
Condoray salió adelante con la ayuda de muchos: el panadero que prestaba su horno para fabricar pan dulce en las navidades, las caseras y carniceros del mercado que regalaban algunos productos, las señoras que daban clases y organizaban festivales para obtener algunos fondos. Muchas historias personales hay detrás de múltiples gestiones para apoyar esta labor; personas de corazón grande que al sentirla muy suya, contribuyeron eficazmente a desarrollarla.

En 1965, Condoray comienza a ofrecer carreras técnicas con valor oficial, para frenar la migración de la población juvenil a la capital. En 1970 se instala la nueva sede que poco a poco, con la ayuda de muchas personas ha ido creciendo.

En 1972 se crea el Departamento de Promoción Rural y se inician investigaciones en 40 comunidades campesinas, comenzándose a trabajar con las primeras promotoras rurales. Se ponen así, los fundamentos de los Programas de Desarrollo Rural de gran alcance que funcionan hoy. Paralelamente se extienden los Programas Académicos y en 1994 se inicia un Instituto Superior Tecnológico, con instalaciones equipadas con moderna tecnología para formar a las jóvenes de Cañete.

Impacto en la mujer y en la familia
“Condoray ha centrado sus esfuerzos en educar a la mujer  y en descubrir sus talentos. Ponerla como centro y protagonista en el desarrollo de los programas ha sido muy efectivo y ha  tenido un efecto multiplicador: ella transmite lo que ha aprendido a su familia y a su entorno, impulsando así el progreso de la sociedad”, expone Milagros Panta.
La labor de Condoray ha sido posible gracias al aporte de muchas personas tanto del Perú como del extranjero, que han facilitado no sólo ayudas sino tiempo y dedicación personal para  sacar adelante este proyecto social. Han apostado por esta institución y han reconocido que su eficacia se debe no sólo a su organización. La sostiene un espíritu, unos pilares que corresponden a las  enseñanzas de San Josemaría: el respeto a la persona y a su dignidad; el amor a la verdad; la libertad y la responsabilidad personales, la solidaridad y el trabajo bien hecho.
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